Hablamos de una trucha de crianza artesanal, siguiendo métodos manuales de cultivo. De ese modo realizamos una cría de calidad, elaborando cuidadosamente el alimento de nuestras truchas. Para ello, simplemente seleccionamos despacio las materias primas, no añadimos ningún tipo de aditivo artificial, ni antibióticos, ni oxígeno inyectado al agua para favorecer un rápido crecimiento, ni colorantes.
Nuestra receta es sencilla: para dar de comer a las "menudas del Eo", empleamos pescado de la lonja de Burela finamente triturado, procedente de la flota del Cantábrico; amalgamadolo con una porción de harina de pescado.
Truchas de Piquín es un centro autorizado para producir el alimento de sus truchas.
El pescado de lonja, componente mayoritario de su alimentación, es el mismo que ha superado los controles y exigencias para alimentación humana; y es adquirido en los mismos cauces de distribución para supermercados y pescaderías.
Nuestra alimentación está controlada, y conocemos el origen de todos sus componentes.
La alta calidad de la alimentación de las truchas, influye sin duda en obtener un producto peculiar, que la mayoría aprecia de inmediato por su buen sabor y textura.
Por este motivo, les invitamos a que prueben nuestras muy mimadas truchas, con la confianza de que ustedes y sus clientes, van a apreciar un pescado tan fino y particular, que se podría confundir fácilmente con truchas de río recién pescadas.
Para cada día o para celebraciones, no dude en contactar con nosotros, o preguntar por nuestros distribuidores.
“Hemos apostado por una calidad muy poco común, y creemos haberlo conseguido”. Pedro Yera, Gerente de Truchas de Piquín.